Esteros del Iberá.


Especialistas en viajes a Argentina.
Ubicación geográfica:
En el centro-norte de la provincia de Corrientes, a 28º latitud sur y 57º longitud oeste.
Superficie:
13.000 km²
Altitud:
65 m
Clima:
Subtropical sin estación seca y abundantes lluvias. Veranos muy húmedos y calurosos. Las mayores lluvias se registran en los meses del otoño y durante el verano.
Temperaturas:
No hay grandes amplitudes térmicas. El promedio anual es de 20º y la humedad se mantiene constante.
Temperatura media:
Verano 21º
Invierno 10º
Distancia de Buenos Aires:
740 km
Su atractivo: La belleza del paisaje y la variedad de su flora y fauna
Cuándo ir:
En la primavera austral (septiembre, octubre y noviembre)
Qué hacer:
Excursiones en lancha por la laguna Iberá, buceo deportivo, cabalgatas guiadas, avistajes diurnos y nocturnos tanto lacustres como terrestres, trekking por bañados, selvas y palmares, safaris fotográficos y ornitológicos, visita a estancias y observación de actividades rurales.
Recomendación:
Sólo para amantes de la naturaleza.
La palabra Iberá proviene del guaraní y berá que significa “aguas brillantes” y hace alusión a la manera en que el reflejo de la luna reverbera sobre la serena superficie de las aguas.
Los esteros son depresiones de antiguos cauces de ríos y están separados entre sí por extensos cordones arenosos. Tienen una profundidad que varía entre 1 y 3 metros.
Los esteros de Iberá, gran reserva de agua dulce incontaminada proveniente de precipitaciones, están formados por una amplia red de esteros, bañados y lagunas que conforman el segundo humedal más grande del continente después del Pantanal brasileño. Se encuentran en la provincia argentina de Corrientes, perteneciente a la región mesopotámica del noreste del país que está flanqueada por los ríos Paraná y Uruguay. La región está protegida a través del Parque Nacional homónimo.
Turistas de todo el mundo acuden a esta gran área natural de Argentina atraídos por la variedad de su flora y fauna.
Flora:
Debido a la densa vegetación que cubre los suelos, la zona tiene una notable capacidad para retener agua. De modo que sólo una cuarta parte del agua de lluvia deriva hacia el río Paraná a través del único desagüe que poseen los esteros: el río Corrientes. El resto del agua queda acumulada en lagunas poco profundas que desarrollan una compleja trama de biodiversidad.
Sorprende la convivencia de extensas sabanas con frondosos palmares pindó y yatay, con oscuras selvas subtropicales en galería y con quebrachales y algarrobales en el oeste. Las especies vegetales que flotan a la deriva en el agua son muy variadas: camalotes (matorrales de aguapé que suelen transportar animales como tortugas y culebras); irupés (“plato sobre el agua”) con hojas de hasta 2 metros de diámetro capaces de soportar grandes pesos, como las múltiples aves que suelen reposar en ellas; repollitos y lentejas de agua, nenúfares, lirios, orquídeas, jacintos acuáticos y pequeños helechos. En la costa se levantan frondosos jacarandaes, lapachos y sauces.
Fauna:
Gracias a su peculiar geografía y difícil acceso, la zona conserva una rica y variada fauna autóctona así como especies prácticamente extinguidas en otras partes del mundo. Alberga 18 especies de mamíferos, 360 de aves, 11 de reptiles, varios anfibios y una gran cantidad de peces. Todo ello en un escenario natural espectacular y armonioso.
El anfitrión por excelencia del lugar es el yacaré, que llega a medir más de 2 metros; destacan también el ciervo de los pantanos, el mono carayá, el lobito de río, el coipo, parecido a la nutria o el carpincho, que es el mayor roedor viviente. Tortuga de agua, sapo gigante, boa constrictora, víbora de coral, cascabel, yarará e infinidad de llamativas aves, entre ellas el ruidoso chajá, son otros de los muchos animales que tienen su refugio en los esteros. No se puede dejar de hacer referencia a las multicolores mariposas.
Recorrido:
Se recomienda el alojamiento en Mercedes, la ciudad más cercana (120 km por camino de tierra) al Parque Nacional Esteros de Iberá o en Colonia Carlos Pellegrini, a 2 km de la Reserva.
MERCEDES:
Ciudad de 16.000 habitantes conocida por su Feria Ganadera. Con amplias calles y antiguas casonas, resultan dignos de visitar el Museo de Ciencias Naturales, con más de 1.000 ejemplares de vertebrados e invertebrados y la Escuela de Artesanía en Piedra. Resaltan los artículos de cuero de carpincho, de fabricación propia, que se pueden adquirir.
COLONIA CARLOS PELLEGRINI:
Pequeña villa de 500 habitantes, con alojamiento para 60 personas, ubicada en las proximidades de la Laguna Iberá, una de las dos más extensas de la zona: 53 km2.
Al borde de la Laguna Iberá se encuentra el Centro de Interpretación y el Museo. Hay también servicios sanitarios y un confortable camping. Los Guardafaunas, baquianos de la zona y custodios de la Reserva, asesoran a los visitantes y ofrecen un servicio de recorridos por las lagunas a bordo de embarcaciones a motor o canoas de madera impulsadas por un “botador” o larga pértiga que permite deslizarse en completo silencio para no molestar a los miles de ejemplares de diferentes especies que se podrán ver a tan sólo escasos metros.
También resultará curiosa la experiencia de caminar sobre un embalsado, complejo entretejido vegetal originado por la acumulación de camalotes sobre los cuales el viento ha ido depositando grandes cantidades de polvo. Suelen formarse pegados a la costa hasta que se desprenden formando verdaderas islas flotantes que navegan a merced del viento y la corriente.
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