Misiones Jesuíticas.


Especialistas en viajes a Bolivia.


Para los aficionados a la bicicleta y amantes de las emociones fuertes existe en Bolivia, no lejos de La Paz, la opción de subirse, junto a otros turistas, a un vehículo que porta las bicicletas en su techo y lleva a un lugar llamado la Cumbre situado a unos 4.700 metros de altura. Desde ese punto, poco cálido desde luego, los ciclistas inician un larguísimo descenso hasta la localidad de Yolosa situada en los valles sub-tropicales de los Yungas a unos 1.200 metros de altura. Todo ese descenso discurre por la llamada “Carretera de la Muerte” cuya primera parte está asfaltada pero que, al cabo de un rato, se convierte en pista de tierra. Frío, rebaños de llamas, bancos de niebla, bonitas cascadas, barro, precipicios y luego calor nos acompañarán a lo largo del descenso por la Carretera de la Muerte. Esta carretera de poca anchura funcionó durante mucho tiempo en doble sentido y en esas condiciones bastante gente perdió la vida en ella. En la actualidad solo funciona en uno. La experiencia es impactante y el único riesgo puede venir de algún despiste en la conducción o de no saber reaccionar de inmediato si los frenos dejan de funcionar. Duración mínima un día, o dos si uno se aloja luego en Coroico. Se puede hacer en cualquier época, pero mejor de abril a septiembre. Inolvidable.
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