El Pantanal.


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Se trata de una extensa área de pantanos, equivalente a la mitad de España, de aproximadamente unos 230.00 km², compartida con Bolivia y Paraguay.
Época recomendada de visita:
Abril/mayo; septiembre/octubre.
Pese a su nombre, no es un gran pantano, sino una extensa llanura que en su origen fue un mar interior, luego un inmenso lago, y ahora es una inmensa llanura que se inunda periódicamente (de octubre a marzo).
Durante la época de lluvias, las aguas se llenan de peces y los estanques de numerosos animales y plantas. Enormes bandadas de aves llegan aquí para formar colonias de varios kilómetros cuadrados.
Una vez que empieza a retroceder el agua (a partir de marzo), crece la hierba formando una sabana, y entonces, caimanes y halcones se disputan la comida de los estanques. Es ésta la mejor época para visitar el Pantanal (abril-mayo y septiembre-octubre).
Las temperaturas son altas de día y frescas de noche. En noviembre y diciembre las temperaturas son altísimas y los mosquitos atacan con todas sus fuerzas. En febrero y marzo las precipitaciones son tan fuertes que las pistas son prácticamente intransitables.
El Pantanal, llamado también “Tierra de nadie” tiene pocos habitantes y en él no hay ninguna ciudad. Las distancias son enormes y el transporte terrestre escaso y restringido, según las estaciones del año. Tan sólo existe una carretera, sin asfaltar, conocida como la “Transpantaneira”. La falta de recursos y las restricciones medioambientales mantienen esta zona sin urbanizar.
Curiosamente, el Pantanal, a pesar de ser Parque Nacional, pertenece, en su mayor parte a propiedad privada. Desde el año 2000, el Pantanal pasó a engrosar la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Para visitar el Pantanal se necesita un buen equipo para hacer frente a días calurosos, noches frescas, y mosquitos: gafas de sol, protector solar, sombrero, prendas ligeras, de manga larga y pantalón largo, repelente de insectos, botas, impermeable y algo de abrigo para las noches. No olvidar los prismáticos para la observación de animales, ni el despertador para levantarse al amanecer, ni una linterna y por supuesto la cámara de fotos. Éste es el paraíso del aficionado a la fotografía.
Es una de las zonas que más oportunidades ofrece para la observación de fauna salvaje.
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