Desierto de Atacama.


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Ubicación geográfica:
Entre los 19º y 28º de latitud sur.
Clima:
Desértico de altura, con una marcada oscilación térmica. Cielo azul todo el año.
Temperaturas:
Invierno: 22 °C en el día y 4 °C en la noche
Verano: 27 °C en el día y 16 °C en la noche. Lluvias ocasionales.
Distancia de Santiago:
1.670 km
Tiempo de estancia:
4 ò 5 días. Las distancias a los diferentes sitios de interés son relativamente cortas, ya que la gran mayoría de los paseos están a menos de 40 km por buenos caminos pavimentados o de tierra.
Cuándo ir:
Todo el año.
Qué visitar:
San Pedro de Atacama, volcán Licancabur, Valle de la Luna, Geisers del Tatio, Toconao y Salar de Atacama.
Recomendaciones:
En cualquier época del año se recomienda llevar pantalones cortos, jersey de cuello alto, bañador y protector solar para el día; ropa de abrigo para la noche.
El Norte de Chile alberga uno de los desiertos más áridos del mundo, el desierto de Atacama, considerado un lugar de privilegio para el desarrollo de la observación astronómica debido a sus cielos puros y transparentes.
Arqueológicamente hablando, el área de San Pedro resulta de sumo interés. La historia de la zona se remonta a 11.000 años a.C., fecha a la que corresponden los vestigios humanos más antiguos que se han encontrado. Un ejemplo de la riqueza histórica y arqueológica del lugar es la Aldea de Tulor, de 3.000 años de antigüedad. La mayor parte de las ruinas están cubiertas por la arena del desierto y se calcula que sólo se ha excavado un 4% de las construcciones.
Los atacameños fueron el pueblo originario y fundador de la llamada "Cultura San Pedro", estableciéndose en la hoya del río Loa y en todos los oasis del desierto de Atacama.
  • San Pedro de Atacama: Situado a 2450m de altitud, a los pies de la Cordillera de Los Andes es la puerta de entrada al Desierto de Atacama. Por depender de la actividad turística y ser el punto de partida de variadas excursiones por la región, este encantador pueblo ofrece múltiples servicios a sus visitantes: hostales, restaurantes, Internet, agencias de turismo.
    Se encuentra en uno de los tantos oasis que deben su origen a las lluvias que produce el “invierno boliviano” en el desierto. Resulta increíble ver, en medio de la aridez del desierto, la exuberantevegetación formada por chañares, algarrobos y pimientos.
    Está considerado el centro de la cultura atacameña con su fortaleza o Pukará, emplazada en Quitor. Sus primeros habitantes desarrollaron una vida agrícola influenciada, al parecer, por el pueblo aymará; en 1425 fue conquistada por los Incas que instalaron su centro administrativo y de gobierno en Catarpe.
    Más tarde, San Pedro de Atacama pasó a integrar la historia hispánica con el paso de Diego de Almagro en 1536 y de Pedro de Valdivia en 1540. Los historiadores mencionan que en su primer viaje, Valdivia fundó el poblado por su cercanía con el río San Pedro que le otorgaba abundantes pastos, agua y, en general, tierras aptas para el cultivo.
    En los campos se siguen aplicando los mismos métodos de cultivo usados hace miles de años. Sus cosechas son un milagro que los atacameños agradecen a la Pachamama (Madre Tierra) a través de festividades y ceremonias religiosas que constituyen un verdadero patrimonio cultural del norte de Chile.
    Recorrer los campos de cultivo y observar las viviendas de diseño tradicional construidas en adobe, mientras se es testigo del tranquilo ritmo de vida de sus habitantes resulta, inevitablemente, un viaje en el tiempo.

  • Museo Arqueológico R. P. Gustavo Le Paige: La historia de este singular museo se remonta a la llegada a Chile del sacerdote jesuita R. P. Gustavo Le Paige, de origen belga, quien en 1955 se radicó en San Pedro de Atacama comenzando su labor pastoral a la vez que el estudio del pasado atacameño.
    El Padre Le Paige recorrió los cementerios prehistóricos, los talleres líticos y los lugares habitados por la cultura atacameña, y recolectó material arqueológico de incalculable valor.
    En 1957 inauguró en su casa parroquial el primer museo, que contenía numerosas piezas prehispánicas (cerámicas, líticos, textiles, metales) y momias atacameñas.

  • Volcán Licancabur: Frente a San Pedro y a tan sólo 40 km de distancia, se alza este majestuoso volcán de 5916m de altura. Su nombre significa “cerro del pueblo” y fue venerado por los Incas que, en sus ceremonias, dejaban ofrendas en el cráter de la cumbre. Aún es posible ver las ruinas de altares y campamentos incaicos.

  • Salar de Atacama: Desde San Pedro, en dirección sur, se llega al impresionante Salar de Atacama. Es el depósito salino más grande de Chile y el mayor depósito de litio del mundo. Su superficie, blanca y rugosa, oculta un gran lago salobre. Su tamaño es de 300.000 hectáreas. El aire seco de la zona da a la atmósfera una gran visibilidad.

  • Valle de la Luna: A 13 km de San Pedro de Atacama, en la Cordillera de la Sal. Es una pequeña depresión de suelo salino, de 500 metros de diámetro. Su origen geológico es el de un lago emergido: las capas que eran horizontales, hoy están verticales por los pliegues de la corteza terrestre. Así surgieron extrañas formaciones de piedra, sal petrificada y arena, que dan al paisaje una extraordinaria similitud con la superficie lunar. El tiempo y el viento han esculpido enormes figuras de gran belleza como “Las tres Marías”, o un coliseo natural de grandes dimensiones.
    Es un lugar mágico en el que es posible escuchar “el sonido del silencio” en un entorno sobrecogedor. Resulta obligado presenciar un atardecer en el Valle de la Luna ya que el paisaje cambia de color a medida que el sol se va ocultando.
    Declarado Santuario de la Naturaleza, forma parte de la Reserva Nacional Los Flamencos.

  • Géisers del Tatio: A 95 km de San Pedro de Atacama. Se encuentran en la Cordillera de los Andes, a 4200m de altitud. Se trata de un campo geotérmico provocado por la cercanía del Volcán Tatio y su gran actividad geológica. A tempranas horas de la mañana surgen, por las altas temperaturas de sus acuosos cráteres, impresionantes fumarolas de vapor –violentos chorros de vapor de agua hirviendo que salen de las profundidades de la tierra.
    Concentran gran cantidad de sales minerales que ablandan mucho el terreno. El barro caliente hace que sea peligroso acercarse a ellos; es indispensable visitar el lugar con un guía, de lo contrario se corre el riesgo de caer y quemarse. Resulta un auténtico espectáculo ver el colorido que adquieren al amanecer estas columnas de vapor que alcanzan, a veces, los seis metros.
    Recomendaciones:
    Llevar ropa muy abrigada, agua mineral, protector solar y también bañador y toalla para bañarse en los pozos termales.

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