Viajes a Paraguay.



Paraguay es, sin duda, uno de los países más desconocidos de América Latina y por tanto menos visitados desde el punto de vista turístico. Posiblemente esto se deba al hecho de que carece de atracciones de primera magnitud, al estilo de Machu Picchu o similar; sin embargo, sus encantos son muchos y variados.

Estamos hablando de un “pequeño” país en términos americanos, con seis millones de habitantes y una extensión de 406.000 Km² que, por su ubicación y características, resulta muy interesante para ser visitado en conjunción con las cercanas Cataratas del Iguazú, el Pantanal Brasilero, las Provincias Argentinas de Misiones (Reducciones Jesuíticas) y Entre Ríos (Esteros del Iberá), y el Oriente Boliviano (La Chiquitanía). Ese fue el ámbito geográfico donde se concentró en su día la civilización guaraní, reducida hoy en día prácticamente al territorio de la Republica del Paraguay, al menos en uno de sus elementos clave como es la lengua guaraní.

Paraguay es, por tanto, el epicentro de una hermosa zona central de Sudamérica donde uno puede todavía entrar en contacto con esa América profunda tan deshabitada, tan poco transitada como el Chaco o el Pantanal, y tan generosa en sus expresiones de fauna y flora. Su capital Asunción, a orillas del Río Paraguay, que cuenta con un millón cuatrocientos mil habitantes, es una ciudad amable, bulliciosa y tranquila a la vez, bien dotada de establecimientos hoteleros.

Un país dividido en dos por el Río Paraguay: la parte oriental es verde, húmeda y más densamente poblada, y la Parte Occidental es árida, seca y más deshabitada. Pero es también un país unido en el uso extensivo de su lengua indígena; en su afición por el consumo del tereré en termo portátil; en su devoción por la selección nacional de fútbol, por la música, por el baile, por la guitarra, por el arpa; en el amor a su bandera, a su patrona la Virgen de Caacupé y a la imaginación, tal y como nos lo ha descrito su ilustre escritor, Augusto Roa Bastos.

Aunque sólo fuera por observar el cielo estrellado desde la soledad inmensa del árido Chaco, contemplar las evocadoras ruinas de las misiones jesuíticas, o admirar las aguas de sus enormes ríos, o las de la Presa de Itaipú, una de las mayores obras de ingeniería del mundo, bien merece incluir a Paraguay en un recorrido por esta zona de la Sudamérica central.

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LAS MISIONES JESUITICAS PARAGUAYAS:

En torno a los ríos Paraguay y Uruguay, en un área hoy incluida en Argentina, Brasil y Paraguay, se localizan las ruinas de lo que fue un magnifico ejemplo de civilización, convivencia y armonía entre los indígenas y el mundo cristiano occidental, desarrollado por los Padres Jesuitas en medio de verdes y ondulantes praderas con la colaboración y entusiasmo de las comunidades guaraníes locales. Como es sabido, aquello inspiró la conocida película "La Misión". Entre las citadas, las ruinas paraguayas destacan por su grandiosidad, extensión e importancia, sobretodo las de Trinidad y Jesús. Una vez en ellas es fácil imaginar la vida de la misión observando los templos, galerías, claustros, pórticos, viviendas indígenas, púlpitos, campanarios, pilas bautismales, refectorios, frisos y excelentes tallas policromadas que evocan aquel "Paraíso en la Tierra" que subsistió entre los años 1635 y 1768.
EL CHACO PARAGUAYO:

Incluido dentro del Gran Chaco, una vasta meseta central del continente, de unos 700.000 Km2, integrada hoy en Argentina, Bolivia y Paraguay, el Chaco Paraguayo se caracteriza por ser una zona muy poco habitada, básicamente llana con suaves ondulaciones, con una vegetación arbustiva de matorral bajo y espinoso, un suelo a veces algo arenoso, otras veces con la habitual tierra roja del país, ausencia de ríos y de precipitaciones durante gran parte del año, y agrícolamente semiárida. Es un ecosistema muy peculiar, único en América y escasamente visitado. Fue el escenario de una cruenta guerra entre bolivianos y paraguayos en los años treinta, cuyo testimonio más emotivo y estremecedor es el Fortín Boquerón, en medio de la nada, donde el visitante puede imaginarse lo que fue la llamada "guerra de la sed" en la que perdieron la vida unos 100.000 combatientes. Es impracticable en la breve época húmeda, pero muy recomendable para viajeros que quieran ver cosas diferentes. Hoy en día, gracias al tesón de las pujantes y prósperas colonias mennonitas (de origen alemán), es una potencia lechera y ganadera y un ejemplo de desarrollo de una zona árida y difícil.
EL PAÍS DEL AGUA:

Paraguay es un país pobre pero extraordinariamente rico en agua. Tanto por la que discurre en sus formidables ríos (Paraná, Paraguay y Pilcomayo) como por la existente en el llamado "acuífero guaraní", una de las mayores reservas de agua dulce del mundo. Visitar la Presa de Itaipú, la mayor del mundo hasta la reciente apertura de la de las Tres Gargantas en China, es un espectáculo de formidable ingeniería. Por otra parte, navegar por el Río Paraguay, sobretodo en su curso alto hasta la frontera boliviana, es penetrar en la frontera entre el Chaco y el Pantanal Brasilero, discurriendo entre parajes muy escasamente visitados. El río Paraguay fue la vía de penetración de los españoles hacia el Norte boliviano, y dentro de unos años reforzará su creciente pero aún débil rol de salida marítima boliviana hacia el Atlántico vía el Río de la Plata.
LA LENGUA GUARANÍ:

El caso de Paraguay es único en el continente americano en materia lingüística. La gran mayoría de la población es bilingüe, castellano-guaraní, aunque como es habitual en estos casos, la importancia del castellano está más arraigada en las ciudades y el guaraní en las zonas rurales. El guaraní es una lengua muy agradable al oído, de entonación suave, muy musical, por lo que es muy aconsejable asistir a algún evento religioso, folklórico o popular, para vivir la experiencia de sentirse guaraní... al menos por un día.
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